Wednesday, February 10, 2010

Diez Años sin Alfredo Guevara


cortesia de
pakoentrevistas1


Jueves, 23 de marzo de 2000


Alfredo Guevara deja la dirección del cine cubano


ANGEL TOMAS GONZALEZ. Corresponsal

LA HABANA.- «Esta es mi última conferencia de prensa como presidente del ICAIC [Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica]», dijo ayer Alfredo Guevara con una voz de tristeza contenida ante medio centenar de periodistas locales y extranjeros.
Un hecho inédito en el sistema político cubano donde la salida de los dirigentes de los cargos públicos se da a conocer por una escueta e indescifrable nota en los periódicos. El rumor de que Alfredo Guevara, 75 años, uno de los principales artífices de la cultura artística desarrollada por la revolución cubana, sería sustituido como presidente del ICAIC circulaba por La Habana desde hace un mes.

Para evitar las especulaciones sobre su sustitución, Guevara explicó a la prensa con una abierta franqueza que fue a conversar con su amigo Fidel Castro, a quien lo une más de medio siglo de convivencia en la lucha política, y le pidió que lo liberara del cargo.

«Quiero concentrarme en mis últimos años de vida en hacer una labor intelectual personal. No quiero morirme sin contar mi pequeña verdad», declaró Guevara para explicar la razón de su renuncia al frente del ICAIC, que él fundó en el año 1959 y dirigió durante un total de 31 años.

Las pequeñas verdades que Guevara quiere contar en una obra escrita, explicó, son «sobre mi generación [la de Fidel Castro]». Su propósito es revelar que su generación se formó con un pensamiento abierto a todas las corrientes y no sólo a una doctrina política. Para el ex presidente del cine cubano, las personas que promueven el dogma en la isla hacen lo mismo que la industria del entretenimiento de Estados Unidos: vaciar el espíritu de la gente.

Alfredo Guevara definió a la ignorancia como el principal enemigo del socialismo y recordó que el propósito principal del ICAIC fue el de trabajar por el refinamiento cultural del pueblo.

Al comentar la producción cinematográfica realizada durante los 31 años de su mandato, dijo sentirse coautor de todas las obras hechas.

A su vez, reconoció que le era muy doloroso abandonar el ICAIC pero que uno «no puede quedarse en un cargo de por vida». Para sustituir a Alfredo Guevara, el Gobierno cubano designó al escritor Omar González, 49 años, que ocupaba el cargo de presidente del Instituto del Libro.

La Ganga del ICAIC


Palabras de Fundadores del ICAIC


Pastor Vega (director de cine)
Llegó el momento de meternos en que está pasando ahora, qué somos ahora; ya sabemos de dónde vinimos. Qué estamos haciendo ahora, para saber que vamos a hacer. Eso es lo que me apasiona en este momento. Todas esas transformaciones en los sentimientos, en las nuevas conductas, cómo se van modificando los hábitos, qué es el cubano de hoy y por qué.

Tomás Gutiérrez Alea (director de cine)
Para desarrollarnos como sociedad tenemos que ejercer la crítica, es muy importante operar críticamente sobre la sociedad pero al mismo tiempo, no podemos descuidar que estamos rodeados de enemigos y por lo tanto, tenemos que afirmar nuestra realidad.

Julio García Espinosa (director de cine)
Los primeros tiempos del ICAIC fueron no solo de alegría sino también de angustia, porque veíamos por un lado, que al fin, después de no pocos momentos duros y difíciles, podríamos ver que se abría una puerta por la cual se podía lograr hacer cine en nuestro país.

Humberto Solás (director de cine)
Lo que caracteriza, a mi modo de ver, el período fundacional del ICAIC fue que muy rápidamente se establecieron parámetros, es decir, había multiplicidad de enfoques, de estilos, había personalidades muy fuertes dentro de ese grupo, estaba Tomás Gutiérrez Alea que devino rápidamente en uno de los líderes del cine cubano, que tenía una concepción dramatúrgica, una visión de cómo vincularse con la sociedad, muy diversa a la que podría tener Pedro García Espinosa, o la que podría tener José Massip o la que pude tener yo años después.

José Massip (director de cine)
Si no hubiese existido el nuevo cine cubano, hubiese sido difícil que
existiera, al menos tal como existió en la forma que existió el Nuevo
Cine Latinoamericano.

Alfredo Guevara (Presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano)
El ICAIC era un seminario permanente, nos pasábamos las vida discutiendo y se fue gestando una cierta mentalidad que alguna vez ha sido criticada, de a puertas cerradas. Nos criticábamos, discutíamos, y nos decíamos las cosas más bellas y las más horribles, pero cuando salíamos, salíamos a defendernos todos, como si todo fuera obra perfecta.

Tomás Gutiérrez Alea (director de cine) dead
El ICAIC no surge de la nada, sino que ya había unas bases sentadas, ya toda la proyección que se manifiesta posteriormente a la Revolución ya venía gestándose desde antes de la Revolución. Había una cosa que nos ayudaba y era que el momento que estábamos viviendo era de convulsión, de profundas transformaciones en la realidad.

Santiago Álvarez (director de cine) dead
La mayor inspiración que ha tenido la nueva forma que ha desarrollado el Noticiero es la Revolución, nosotros hemos sido unos artistas creados por la Revolución, podemos decir que somos de los artistas creados por la Revolución.

Humberto Solás (director de cine)
El cine cubano, a mi modo de ver, de manera más brillante o menos brillante, es consecuente con la época que le toca vivir.

El cine cubano era como un bebé, como un niño que está en una cuna, pero un niño que se desarrolla rápidamente y a los pocos años ya estaba corriendo por todas partes

Héctor Veitía (director de documentales)
Lo importante de aquella época fue que nosotros estábamos, y pienso que era el propósito de casi todos nosotros, descubriendo un país que no conocíamos antes de la Revolución y poniendo en su sitio muchas cosas que se pusieron en ese momento, desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista político, por supuesto, y desde el punto de vista cinematográfico también.

Gloria Argüelles (editora y realizadora)
No existían escuelas de cine, la mejor escuela que tuvimos nosotros fue la escuela del ICAIC, la formación nuestra fue a través de técnicos extranjeros, de mucho cine-debate, de muchas conferencias de personalidades de la cultura. Había un interés tremendo en la formación técnica y cultural de los jóvenes cineastas, que éramos entonces jóvenes cineastas.

José Manuel Riera (director de fotografía)
Yo pienso que lo primero es que, para hacer cine, para ser un artista, hay que tener cosas importantes que decir, que transmitir. No estoy hablando solamente de un cineasta, cualquiera que puede ser un pintor, puede ser un escritor. Para ser un artista hay que tener cosas que decir y para decir las cosas y que lleguen, hay que prepararse muy bien.

Tulio Raggi (director de dibujos animados)
El aporte de todos estos años ha sido muy gratificador, yo digo que yo no trabajo, a mi me pagan por darme gusto y es un placer encontrarme con hombres, ya hechos y derechos, hasta con hijos grandes con nietos, que disfrutaron de lo que yo hacía, hace 20, 30 años, hasta 40 años. No hay nada más gratificador que encontrarse con una persona que te dice: -Ah, pero usted fue el que hizo tal cosa. Eso es o más lindo que hay para un realizador, que ese trabajo ha servido, en alguna forma, como disfrute y educación de generaciones.

José Leal (programador)
Ha sido tan gratificante el placer y el amor que siento por mi trabajo, que aún cuando pudiera, extendería unos cuantos años más de vida en esto. Yo creo que nací dentro de una lata de película y toda mi vida laboral la he tenido aquí en lo que es el ICAIC y anteriormente en las compañías de películas norteamericanas.

Miguel Mendoza (productor)
Yo si creo que la gente se enamora de su profesión y hay gente que te dice: antes había más agresividad ante las dificultades, ante el trabajo, yo creo que si, que hay un problema de disciplina y no voy a defender que la disciplina, vamos a decir que el rigor en los años sesenta era superior al que tenemos ahora. No creo que la causa de aquel momento fuera superior, en aquel momento estaba también en plena efervescencia un proceso revolucionario y la gente era capaz de cualquier cosa, te digo, en aquel momento y creo que hoy también, de cualquier sacrificio.

Idelfonso Ramos (director de documentales)
He vivido totalmente entregado al trabajo del ICAIC y uno siente cierto orgullo y al mismo tiempo cierta nostalgia de lo que fue el ICAIC, de aquello que nos movía al principio y después como todo se ha ido transformando en una cosa más, yo no diría burocrática, sino más alejada de aquel impulso que teníamos con la realidad nuestra.

Pedro García-Espinosa (escenógrafo, director de arte)
La primera etapa del ICAIC era de un entusiasmo tal que a la gente no le importaban las horas que tenía que trabajar y eso colaboraba mucho con el cine, con el desarrollo artístico. Llegamos a hacer diez largometrajes en un año y era, en buena medida, por el entusiasmo que existía entre la gente. Se trabajaba con pasión, cosa que cada día se ve menos en estos tiempos. Hoy esa pasión solo la mantienen algunos artistas verdaderos, pero se ha perdido en el trabajador cinematográfico, con honrosas excepciones.

Julio García-Espinosa (director de cine)
A finales de los años 60, fue que empezó a cuajar un cine cubano con personalidad propia y al mismo tiempo plural. Si se observan los cuatro clásicos de los años 60, -Memorias del subdesarrollo, Lucía, La primera carga al machete y Aventuras de Juan Quinquín- se verá que son cuatro estilos completamente distintos. Creo que esta pluralidad era lo deseable, y así continúa siendo.

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