Thursday, July 19, 2012

El Ultimo Combate by Guama



El Ultimo Combate

Desde mi ventana a través de la bruma y gracias a la luz del farol
único testigo de mi insomnio te veo llegar, bordeas la esquina y al cruzar
la calle te quitas los zapatos para que no te delaten los tacones.
Me vuelvo para escuchar en la quietud del alba tu llegada y tus intentos
para que no te descubra, abre y cierras la puerta con cuidado, vano
intento pues en esta vieja casona todos se quejan y gimen  todos y las bisagras.
Casi de puntillas avanzas hacia la escalera que subes
con cuidado  como un ángel paso a paso vas subiendo
en vano los escalones gimen al sentir el ligero pie
que sobre sus lomos asientas. Estoy a punto de reír no sé
si de alegria por tu regreso, o de  burla por  tu esfuerzo para no despertarme.
Avanzo hasta mi cama y me recuesto, escucho que te paras al sentir
el gemido que de tantos brincos tuyos
y míos está medio deshecho. Me hago
el dormido para que no sientas penas
mis párpados entre abiertos te desnudan
primero la blusa, despues tu saya, el sostén, tus bragas.
como una gata por el borde del tejado no puedes contenerte,
te avalanchas sobre mí como una tormenta trata de sorprender a un náufrago.
Caes  y sudorosa  estampas tus labios sobre los míos para que no proteste
por haber llegado tarde al último combate.
Con mis brazos rodeo tu cintura y con un poco de esfuerzo
te volteo como en las greco-romanas luchas, tu espalda
al mullido
colchón queda
pegada y no te rindes, y hábilmente abres
tus ancas y tus mulos rodean
mi cintura siente tu vientre palpitante,
tus pechos que a mi pecho se une,
tus pezones como dos pitones que me retan al combate.
Retiro la sábana que cubre  tu vientre y tus muslos
como un torero que abanica su capote. No me resiste
tu bello ombligo y deposito en el un ósculo violeta
no te queda un milimetro en tu piel que no se erice,
te retuerces como lo hacen las serpientes
en el cesto del fakir
cuando la flauta suena.

Y sólo taño tu cuerpo.
que se escurre da un vuelco y  quedo a su aire que se sube a caballo
con tus uñas me bridas el pecho, sacudes tu cabello porque sabes
que te monto, que me arrebatas cuando en frenética carrera galopas
sobre mis muslos, y entre tus muslos fundes el fuste de nuestra montura.

Tengo que reconocer que eres buena cabalgando y que disfrutas sofocando el potro.
Presiento que en el último combate hoy te tocó perder.

Te relajas, te reclinas sobre mi pecho y rompes
en un llanto que me deja confundido, no sé
si lloras de placer o por la rabia al sentirte
ya vencida en el arte de amar y ser
amado, trato de entender con la jinete arriba y comprendo que es de gozo el llanto,
no de rabia continúan los espasmos y lubricas
aún más el fuste de nuestro alqueno.
Te aprieto contra mi pecho y hemos quedado rendidos
jinete y potro en la cama, que hoy al parecer disfruto
del combate en el ring del silencio.

1 comment:

Mirna said...

La verdad que me parece genial que le hayas podido dedicar una entrada a una de las mejroes exponenes de la cancion en cuba, realmente una cantante genial mendoza