Sunday, July 26, 2009

Haydee Santamaria se suicida un 26 de Julio 1980





Haydee Santamaría
Una de las dos mujeres que participaron en el ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de Julio de 1953
Datos biográficos [editar]

Nació en diciembre de 1922 en el Central Constancia, Las Villas y muere el 26 julio de 1980.
Fue combatiente de la Sierra y la clandestinidad.
Haydee Santamari junto a su hermano Abel Santamaria conspiraron contra el gobierno del
Fulgencio Batista . Abel Santamaria y Boris Luis Santa Coloma novio de Haydee perecieron en
en el asalto en el asalto al cuartel Moncada en la ciudad de Santiago de Cuba. Sufrio presidio
junto a su compañera Melba Hernandez , despues de una profunda depresion logro incorpo-
rarse nuevamente al movimieno. Sentimentalmente estuvo unida a Armando Hart fruto de la
union de ambos fueron dos hijos. Ambos recien fallecidos
fundadora de la Casa de las Américas, importante institución cultural de América Latina.
Cargos [editar]

Fue militante activa de la Juventud Ortodoxa
Fue Fundadora y directora hasta su muerte de la Casa de las Américas, importante institución cultural cubana.
Miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio durante la guerra contra la tiranía batistiana.
Participó en la realización y edición de la primera edición clandestina de La historia me absolverá.
Categorías: Nacidos en 1922 | Fallecidos en 1980 | Políticos de Cuba




Mueren en Cuba hijos de Armando Hart en un “accidente” automovilístico
MARTES, 09 DE SEPTIEMBRE DE 2008 08:47 CLAUDIO DESDE CUBA

Mueren hijos de Haydee Santamaria
y Armando Hart

Abel Santamaria 49 años
Celia Hart Santamaria 45 años

Funeraria Rivero
Calzada y K
El Vedado


Celia y Abel Hart Santamaría, hijos de , Armando Hart y Haydée Santamaría, fallecieron en un accidente de
trafico en La Habana Cuba.

Celia, de 45 años, y Abel, de 48, murieron el domingo en "un lamentable accidente de tránsito" indicó el diario oficial del Partido Comunista de Cuba.

Según el reporte, el accidente ocurrió en 3ra. y 46, Miramar, en el norte de la capital, al impactarse contra un árbol el vehículo en que viajaban.

Haydee Santamaría (1922-1980), madre de los fallecidos, fué una de las llamadas "heroínas de la revolución", acompañó a Fidel y Raúl Castro en el asalto al Cuartel Moncada y en la lucha en la Sierra Maestra. Después del triunfo de la revolución, en 1959, fue fundadora y directora de entidad literaria Casa de las Américas. El 26 de julio de 1980 se quitó la vida.

Armando Hart, padre de Celia y Abel, de 78 años, fue ministro de Educación desde 1959 hasta 1965 y después ministro de Cultura entre 1976 y 1995., actualmente dirige la oficina del Programa Martiano. Como dirigente estudiantil, Hart fue uno de los dirigentes históricos de la Revolución cubana que encabezó Fidel Castro y triunfó en enero de 1959.

Celia quien era conocida por su labor política y su frecuente publicación de artículos en sitios de izquierda en internet, particularmente publicando incendiarios artículos en el portal de izquierda Kaos en la red, tenía una posición de enfrentamiento con sectores del Partido Comunista de Cuba por sus ideas sustentadas en la ideología trotskista.

En un artículo publicado por Publicado por Lázaro González en su Blog Cuba Independiente comenta:

“Habría que saber algún otro pormenor que seguramente nos costara trabajo enterarnos. Las velocidades permitidas en la 3ta Avenida de Miramar, en Ciudad de La Habana no son tan superiores como para morir en un accidente.

No son velocidades de autopistas de 100 y 120 km/h, a los sumo debe ser de 50 km/h pues en carreteras es de 60, 70, a lo sumo 80 km/h, me refiero a normas de transito vigentes en Cuba.

Como siempre todo es secreto de estado y nunca será revelado que ocurrió en esto que han catalogado de accidente sin ningún otro tipo de investigación o información en curso o posterior. Casualmente la muerte ocurrió en Cuba pues generalmente andaba por los países con sus reuniones y conferencias.

Recientemente fue publicada en Kaos en la red una entrevista que le realizara un medio de prensa a Celia en la cual entre otras cosas comprometedoras comentaba que había permutado la mansión a la orilla del mar -1ra y 182 en el reparto Flores- que había heredado de su madre por una mas pequeña -todo el mundo sabe que en Cuba estas se realizan dinero por medio- y que vendía obras de arte igualmente heredadas de su madre.

En esta propia entrevista hace énfasis en que Fidel es el líder al mando de la Revolución y además minimiza el papel de Raul relegándolo a aportes que realizo a la economía interna en los años 90.
Esta entrevista ha sido eliminada por la redacción de Kaos.

Sin hipótesis conspiratorias ni paranoia, pero a mí este accidente me recuerda mucho al de Pineiro ocurrido en la misma zona, justo después que Fidel declarara que la lucha armada no tenia perspectivas en América Latina y reorientara el trabajo del Departamento América en otras direcciones.”

Julio 26 1953 Asalto al Cuartel Moncada


Reader Rating:
See All Detailed Ratings
Write a Review
Publisher: University of South Carolina Press
Pub. Date: June 2007
ISBN-13: 9781570036729
Sales Rank: 380,459
488pp

Synopsis
No account of Fidel Castro's rise to power is complete without mention of the failed attacks of July 26, 1953, on the Cuban army garrisons at Moncada and Bayamo. Yet no single volume to date has offered a comprehensive assessment of the assault that set the Cuban Revolution into motion and for which the 26 of July Movement was named. In this thorough study, Antonio Rafael de la Cova views this initial overthrow attempt as a propaganda victory that marked the start of Castro's ascent to national power. Drawing from three decades of interviews with more than one hundred participants - including surviving rebels, military and government personnel, and politicians - de la Cova screens historical facts from popular fictions to build an accurate account of this turning point in Cuban history and the Cold War.

In July of 1953, aided by his brother Raúl, Fidel Castro led 160 sparsely armed and poorly trained followers in simultaneous assaults on two Cuban army posts, declaring as his goal the restoration of constitutional democracy on the island. Skirmishes lasted only minutes on both fronts as the insurgents failed to take the garrisons and were killed, captured, or dispersed without contingency plans. A master of manipulation, Castro was later able to recast this humiliating military defeat as a political victory when Major General Fulgencio Batista's troops summarily executed more than fifty rebel prisoners, garnering the ire of the people.

De la Cova chronicles the assaults and their aftermath, with a special focus on countering false statements later made by Castro at his subsequent trial and in his published defense speech History Will Absolve Me - a required textfor Cuban schoolchildren to this day. Through research and interviews, de la Cova brings to light the persistent falsehoods told of atrocities committed by Batista's soldiers and Castro's rebels. The myths surrounding the assault provided superb fodder for building support for the successful guerrilla campaign that brought Castro to power in 1959. Assessing the impact of this mythology, de la Cova presents a detailed survey of the lasting importance of the Moncada attack and its place in history as the birth of the Cuban revolution.
More Reviews and Recommendations
Biography
A native of Havana, Antonio Rafael de la Cova is an assistant professor of Latino studies at Indiana University, Bloomington. He holds a Ph.D. in history from West Virginia University and is the author of Cuban Confederate Colonel: The Life of Ambrosio José Gonzales.

Asalto al Cuartel Moncada by Dr. Antonio de la Cova



sábado 23 de junio de 2007
Asalto al Cuartel Moncada
Entrevista a Antonio de la Cova


LiberPress-www.cubalibredigital.com - 23 de Junio de 2007- Liberpress reproduce esta entrevista realizada por CubaLibreDigital al profesor Antonio de la Cova, PhD en Historia, autor del nuevo libro “The Moncada Attack” sobre "El Asalto al Cuartel Moncada"

Pregunta: ¿Qué lo llevó a Ud., siendo un opositor al régimen de Fidel Castro, a ahondar en la historia del primer hecho de guerra promovido por el actual dictador cubano?

Respuesta: En 1974, cuando comenzaba mis estudios de historiador en Florida Atlantic University, un profesor marxista me asignó hacer una reseña sobre “La Historia Me Absolverá,” la obra basada en la autodefensa de Fidel Castro al ser juzgado después del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953. En dicho relato, Castro acusa al sargento Eulalio “El Tigre” González, de haber asesinado a Abel Santamaría, un héroe revolucionario. Curiosidad histórica me motivó buscar a González en la guía telefónica de Miami. González me dijo, entre otras cosas, que su apodo era “El Mulo” porque había trabajado con la compañía de transporte de mulos en La Cabaña durante veinte años y que Fidel Castro inventó el apodo de “El Tigre” para presentarlo como feroz. Posteriormente confirmé a través de otros militares que conocieron a González, que su apodo siempre fue “El Mulo,” y que Castro estaba mintiendo. Mi entrenamiento como historiador me decía que donde hay una mentira, siempre hay otras. Posteriormente encontré en la revista oposicionista “Bohemia,” de diciembre 27, 1953, página 70, en un breve recuento sobre el juicio de Fidel Castro, que había terminado su alegato de defensa diciendo: “La historia, definitivamente, lo dirá todo.” Esto indica que Castro falsificó el lema “La historia me absolverá.” Estos descubrimientos fueron los que me motivaron a rescatar la verdad histórica, para que esta y futuras generaciones comprendan cuales fueron los verdaderos sucesos del 26 de julio. La mayoría de los 115 protagonistas que entrevisté ya fallecieron. Si yo no hubiera tomado sus testimonios, se hubieran perdido para la historia, ya que ningún otro historiador los había entrevistado. Entre estos testimonios rescatados está el del magistrado Aldolfo Nieto, que presidió el juicio de la Causa 37, donde fueron juzgados Fidel Castro y los implicados en los sucesos del 26 de julio.

P: ¿Qué diferencia tiene este libro suyo sobre el Asalto al Cuartel Moncada, de otros libros similares que tratan un tema sobre el cual se han escrito muchos libros antes, tanto por autores comprometidos con Fidel Castro, como por autores independientes?

R: En el prefacio de mi libro hago un análisis de todas las obras que han tratado el tema del asalto a los cuarteles de Bayamo y del Moncada el 26 de julio de 1953. Señalo como los errores históricos se han perpetuado como mitos revolucionarios, sin que ningún historiador haya realizado un estudio académico o crítica de la “versión oficial” del gobierno cubano. Por ejemplo, en 1961 el periodista Robert Taber publicó “M-26: The Biography of a Revolution,” donde dice que Castro era “presidente de la FEU” y que “apareció brevemente dentro del cuartel” Moncada durante el ataque. Ni el propio Fidel Castro jamás ha dicho que entró en el cuartel en aquel momento. Taber se acoge a la “Leyenda Negra” creada por Castro en “La Historia Me Absolverá,” diciendo que los prisioneros rebeldes fueron torturados, les extirparon los ojos, los castraron, los mutilaron, y que a Haydée Santamaría le quemaron los brazos con hierros calientes, una mentira tan absurda que ni ella la repitió en sus memorias sobre el Moncada. Ningún historiador jamás ha cuestionado la veracidad de esos alegatos. En 1965, el novelista francés Robert Merle fue contratado por el gobierno cubano para escribir “Moncada: Premier Combat de Fidel Castro.” Merle entrevistó a sesenta rebeldes participantes, a seis civiles, y a un solo militar, el teniente que arrestó a Castro. Dicho libro carece de un relato balanceado, ya que solo presenta la “versión oficial” de los sucesos. Igual ocurre con las numerosas obras publicadas en Cuba por Marta Rojas, Mario Mencia, y otros autores, que se acogen a la advertencia que Fidel Castro dio en una reunión de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos en agosto de 1961: “Con la revolución, todo; contra la revolución, nada.” Hasta el momento, no se había publicado una obra sobre los sucesos del 26 de julio por un académico con un doctorado en historia. Mucho de lo que se ha escrito es por escritores comprometidos con el régimen castrista o por neófitos que no tienen el entrenamiento universitario adecuado necesario para ser historiador.

P: ¿Cuáles son sus credenciales como historiador?

R: Yo recibí el doctorado en Historia de la Universidad de West Virginia en 1994, y este es el segundo libro que publico con una prensa universitaria, que es el más alto reconocimiento intelectual que se le puede dar a una obra.

P: ¿Cuáles fueron sus fuentes principales de información, dado que Ud. no vive en Cuba y no ha viajado a ella para escuchar la versión de los principales líderes de la acción que relata?

R: Mi libro está basado principalmente en entrevistas grabadas y transcritas que realicé durante treinta y un años con 115 personas que participaron directamente en los hechos, además de publicaciones contemporáneas de aquella época, y cientos de artículos y obras que se han publicado en Cuba desde 1959. Todo está citado en la bibliografía del libro. Además, puse mis entrevistas en la red en http://www.latinamericanstudies.org/entrevistas.htm para que los lectores puedan formular sus propias opiniones. Los dirigentes revolucionarios que participaron en los sucesos del 26 de julio, ya han dado sus versiones a la prensa cubana, acogiéndose a los parámetros dictados por el régimen. Yo los cito cuando concuerdan con la verdad, o señalo donde hay discrepancias. Por ejemplo, Robert Merle escribe en 1965 que cuando Abelardo Crespo cayó herido en combate, Jaime Costa lo metió dentro de un auto en retirada. Sin embargo, después que Costa fue detenido en Cuba, Crespo cambia su versión para omitir a Costa y decir que Fidel Castro fue quien lo asistió. Entrevistar a estos protagonistas en Cuba no rendiría mucho más, ya que no van a contradecir la “versión oficial” o lo que ya dijeron en entrevistas previas. Sí tuve la oportunidad de entrevistar telefónicamente a dos personas en Cuba, Gustavo Arcos Bergnes, quien iba en el mismo carro que manejaba Fidel Castro al ataque, y el ex teniente Jesús Yanez Pelletier, supervisor militar de la prisión de Boniato donde estuvieron encarcelados los acusados en la Causa 37. Como los dos eran disidentes, no tenían miedo a decir la verdad y contradecir la versión entronizada. Además, en Estados Unidos logré entrevistar a catorce rebeldes exiliados que tuvieron una participación decisiva en los sucesos. Por ejemplo, los tres dirigentes del simultáneo asalto al cuartel de Bayamo, Raúl Martínez Ararás, Orlando Castro García, y Gerardo Pérez-Puelles Valmaseda, rompieron con Castro en 1955 cuando detectaron sus aspiraciones dictatoriales, lo cual denunciaron en una proclama pública. Los tres han sido borrados de la “historia oficial” del gobierno cubano, quienes le han achacado el liderato de la acción de Bayamo a Ñico López, un analfabeto peón del mercado de La Habana. Ñico entorpeció el ataque al cuartel de Bayamo al no cumplir su misión de llevar un alicates que se le asignó para cortar la cerca de alambre de púas, porque se le olvidó. La “versión oficial” es incapaz de criticar a un mártir de la revolución.

P: ¿Hay otros protagonistas que no aparecen en la versión oficial del gobierno cubano?

R: De los 99 rebeldes sobrevivientes, veintisiete se convirtieron en disidentes, por lo cual han sido omitidos de la “historia oficial.” Fidel Castro no los invitó a participar en los festejos oficiales del cincuentenario del asalto al Moncada. Otras personas cuyo papel no ha sido reconocido o tergiversado son los casos de Raúl Castro, Naty Revuelta y Reinaldo Boris Luis Santa Coloma. Raúl Castro va a Santiago de Cuba por invitación de José Luís Tasende sin saber el plan. Fidel Castro se sorprende al ver a su hermano allí en la granja de Siboney horas antes de ir al ataque, y lo asigna al grupo de menos riesgo, los que toman el edificio del Palacio de Justicia, colindante al cuartel Moncada, que eran dirigidos por Léster Rodríguez. Sin embargo, el muro de contención en el techo de la audiencia era muy alto y no les permitió a los rebeldes disparar hacia el cuartel. Por eso, cuando Raúl Castro es detenido, la prueba de parafina que le hicieron para comprobar si había disparado un arma, resultó negativa. Como Léster Rodríguez era santiaguero y pudo escapar sin problemas, Fidel Castro falsamente le achacó el papel de dirigente del grupo a su hermano Raúl. Natalia “Naty” Revuelta Clews, la amante de Fidel Castro, también ha sido omitida de la versión oficial, a pesar que donó más de cinco mil pesos para comprar las armas que usaron los asaltantes. Reinaldo Boris Luis Santa Coloma aparece en la “versión oficial” como el “novio” de Haydée Santamaría. Sin embargo, el verdadero amor de Boris era Nereida Rodríguez, con quien tuvo un hijo que nació el 13 de julio de 1953. Nereida y su hijo han sido borrados de la historia, hasta ahora.

P: ¿Qué hay de cierto que Boris Luís fue emasculado, que le sacaron los ojos a Abel Santamaría, y que otros rebeldes fueron torturados después de capturados?

R: No hubo tal tortura organizada ni necesidad para eso. La tortura generalmente se aplica cuando algún reo no quiere revelar algo. Allí todos los capturados rápidamente admitieron quienes eran, que Fidel Castro era el líder, y que estaban motivados por patriotismo para redimir la patria. Según el teniente Jesús Yanez Pelletier, el prisionero Osvaldo Socarrás Martínez, lo condujo hasta la granja Siboney, donde se habían acuartelado los rebeldes antes del ataque. Unos treinta rebeldes capturados fueron inmediatamente ejecutados en el campo de tiro de armas cortas dentro del Moncada, bajo la autorización del coronel Alberto del Río Chaviano, quien ordenó que regaran los cadáveres por el cuartel para hacer lucir que murieron en combate. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) le tomó una foto a cada muerto, a quien le pusieron un papel con un número de identificación en el pecho. El régimen castrista ha publicado algunas de esas fotos, pero jamás han demostrado la foto del cadáver de Abel Santamaría. Yo reto al gobierno cubano que publique dicha foto y que reproduzca todos los certificados de defunción que redactaron los médicos forenses. Marta Rojas publicó algunos, pero no todos, y demuestran que los rebeldes fueron ejecutados, pero no mencionan señales de tortura o desmembramiento. Yo entrevisté para mi libro a Manuel Bartolomé, director de la funeraria Bartolomé en Santiago de Cuba, quien recogió todos los cadáveres de los rebeldes muertos. Él dijo que no vio señales de tortura y que los médicos forenses de Santiago de Cuba que reconocieron los cadáveres hubieran levantado la alarma si hubieran visto tal cosa. Uno de los médicos forenses, el doctor Manuel Prieto Aragón, fue entrevistado en la revista “Bohemia” en 1968, pero no confirmó el alegato de tortura de los presos, cuando lo pudo haber dicho a la prensa castrista sin problemas. Haydée Santamaría, quien más propagó la versión de la tortura de los presos y que su novio fue emasculado, sin embargo, cuando testificó en el juicio, sin ser coaccionada, no hizo dicha denuncia. El testimonio de ella en corte aparece en la prensa de aquella época.

P: ¿Qué hay de cierto que los soldados en la posta del cuartel y en el hospital militar fueron pasados a cuchillo por los rebeldes?

R: Ese es el otro gran mito que ha perdurado sobre los sucesos del 26 de julio. Eso surge porque el coronel del Río Chaviano llegó al cuartel después del ataque, según me dijeron varios militares. Cuando el general Batista lo llama por teléfono indagando cómo los rebeldes habían pasado la posta, el coronel le dijo que los pasaron a cuchillo y añadió que los dos muertos en el hospital militar, el sanitario José Vázquez y el policía Roberto Ferrándiz, también fueron apuñaleados. Ambos recibieron tiros en la cabeza al asomarse a diferentes ventanas al inicio del ataque. Yo entrevisté a los tenientes médicos Erik Juan Pita y Rolando Pérez Sainz de la Peña, quienes estaban de turno en el hospital militar durante el ataque, y ambos confirmaron que no hubo ningún militar herido o muerto con cuchillo. El soldado José Ferrá Mulet me dijo que vio cuando los rebeldes desarmaron a los dos guardias en la posta 3, Orlando Molina Amores y Walfrido Monzón, y los acostaron en el suelo boca abajo sin lesionarlos. La controversia surge porque una vez que Batista da su discurso al día siguiente, diciendo que la posta y los enfermos fueron pasados a cuchillo, eso se convierte en la versión oficial del gobierno. Sin embargo, la prensa contemporánea, que reportó los eventos del juicio, señala que los testigos médicos militares confirmaron que no murió ningún soldado por arma blanca. Otro dato interesante es que cuando Batista escribe sus memorias, dice que los enfermos fueron asesinados, pero no pasados a cuchillo.

P: ¿Cuál fue la participación directa de Fidel Castro en los sucesos?

R: Fidel Castro, notorio por su memoria y su verborrea, jamás ha descrito en detalle su participación en el combate del Moncada. Nunca ha revelado si disparó un arma, cuantas veces, cuando, o contra quien, como han dicho otros rebeldes. Su actuación la he podido descifrar por rebeldes que estuvieron a su lado, como Gustavo Arcos, que lo acompañó al Moncada, y Héctor de Armas, Carlos Bustillo, y Gerardo Granados, que estuvieron con Castro en la balacera frente a la posta tres, pero no lo vieron disparar su pistola Luger. Castro se pasó los veinte minutos que duró el combate tratando de reagrupar a los rebeldes que se habían dispersado en los patios de las casas del reparto militar y erróneamente penetraron en el hospital militar fuera del cuartel. Un dato interesante es que después que Castro es detenido y llevado a la prisión de Boniato, el médico forense José Ramón Cabrales va a hacerle la prueba de la parafina, para ver si había disparado un arma, y Castro se niega que lo haga. Según el libro de Georgina Cuervo y Ofelia Llenín, “Moncada: Epopeya Heroica,” publicado en La Habana en 1973, página 116, Castro dice: “¿A mí? A mi no me la hacen; ponga que da positivo porque yo sí tiré. A mí no hay que hacerme la parafina. Búsquenme un arma y verán como sigo tirando. – Y fue al único combatiente que no se le hizo la prueba de la parafina.” Parece que Castro sabía que su prueba de la parafina iba a dar negativa, y no quiso desprestigiarse de esa manera, que siendo el líder, no disparó ni un solo tiro.

P: ¿Cuáles eran los antecedentes de los rebeldes del 26 de julio?

R: Castro escogió selectivamente a los 160 rebeldes dentro de la juventud del Partido Ortodoxo, donde él militaba. El libro “Mártires del Moncada” de Marta Rojas, publica biografías de los rebeldes que indica que la gran mayoría no tenían instrucción más allá del sexto grado escolar. Cuatro rebeldes eran graduados de la universidad y había solamente dos negros y doce mulatos, incluyendo a Melba Hernández. Muchos tenían empleos humildes, como peón de albañil, parqueador de autos, dependiente de tienda, mozo de limpieza, campesinos, y desempleados. El hoy en día general Calixto García Martínez era mensajero de bicicleta de la Farmacia Johnson; el general Juan Almeida Bosque era asistente de albañil; el ministro Ramiro Valdés Menéndez era ayudante de camionero; y Agustín Díaz Cartaya, autor del himno del 26 de julio, era un huérfano que tocaba guitarra por las calles de Marianao. Algunos asaltantes eran delincuentes con antecedentes penales. Jacinto García Espinosa era un marihuanero convicto por traficar narcóticos; Carmelo Noa Gil estuvo preso por intento de asesinato; y Flores Betancourt Rodríguez había cumplido un año en el reformatorio juvenil Torrens. Otros cuatro rebeldes habían sido arrestados por fajarse con la policía. Por lo menos veinticinco rebeldes eran huérfanos de padre. Era fácil para el abogado Castro, con su verborrea de persuasión, apelar a los sentimientos patrióticos de dichos jóvenes y manipularlos.

P: Después de tantos años recopilando la información relevante para escribir su libro sobre el Moncada, ¿Qué conclusiones Ud. extrae sobre el carácter de esa acción de guerra, sus lecciones y sus motivaciones?

R: Las acciones del 26 de julio de 1953 comenzaron a prepararse escasamente tres meses antes de realizarse. Raúl Martínez Ararás, jefe del ataque al cuartel de Bayamo, señaló que el plan de ataque era superficial, improvisado, y descabellado. Su segundo al mando, Orlando Castro dijo que más fácil hubiera sido tomar el cuartel de Bayamo sin disparar un tiro si hubieran detenido en su hogar al comandante del cuartel y lo hubieran llevado allí para franquear la entrada. En aquel momento solamente había cinco soldados dentro del cuartel de Bayamo. La prensa había anunciado con anticipación que Batista estaría en las regatas de Varadero el 26 de julio para presentar el trofeo al ganador. Hubiera sido más fácil si se le hubiera hecho allí un atentado en vez de intentar tomar el Moncada. Fidel Castro trató de adelantarse a un plan insurreccional que preparaba la oposición con el Plan de Montreal en abril de 1953. Castro pensó que si él se alzaba primero, el resto de la oposición tendría que secundarlo, como pasó con el prematuro alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes durante la Guerra de los Diez Años. El problema fue que los rebeldes iban vestidos de militares, y la oposición no actuó porque pensó que aquello era una bronca entre militares. Otro dato que no menciona la “versión oficial” es que Gustavo Arcos, Pepe Ponce, Abelardo Crespo, Reinaldo Benítez, y algunos otros rebeldes fueron heridos equivocadamente por otros asaltantes porque iban vestidos de militares. Arcos estaba mirando hacia el cuartel, cuando el balazo le entró por la espalda, con trayectoria de abajo hacia arriba. Ponce y Crespo tuvieron heridas de calibre 22 y Benítez fue herido con perdigones, calibres de armas que usaban exclusivamente los rebeldes. En mi libro yo detallo todos los fallos del plan de ataque, cuyo mayor error estratégico fue no tomar la azotea del edificio de tres pisos frente al Moncada, desde donde un grupo de francotiradores hubieran dominado el polígono, las salidas de todos los dormitorios, y hubieran neutralizado la ametralladora que les prohibió la entrada por la posta lateral. Los rebeldes iban mal armados, con rifles 22, revólveres, y escopetas, y con solo un puñado de balas, para enfrentarse a soldados armados con rifles de alto calibre, ametralladoras, y granadas de mano. Por cierto, los huecos de los balazos en la fachada del Moncada inicialmente fueron hechos por una ametralladora calibre 30 que disparó el sargento José Virués Moraga contra cinco rebeldes que se atrincheraron en el ala izquierda del cuartel. Después del ataque, aquellos daños se repellaron y se pintó la pared. Sin embargo, en los 1970s, el gobierno abrió nuevos huecos en la pared, como aparecen ahora, pretendiendo que son los disparos originales. Es evidente que Fidel Castro llevó a esos muchachos a morir allí, para treparse sobre sus cadáveres, y lograr su fama por primera vez a través de la prensa internacional. El ministro de Información de Batista, Ernesto de la Fe, declaró que el coronel del Río Chaviano debió haber sido llevado ante una corte marcial por no cumplir las reglas de guerra y ejecutar a los prisioneros. Eso fue lo que permitió a Fidel Castro convertir una derrota militar en una victoria política.

P: ¿Según su punto de vista, el Asalto al Cuartel Moncada deja alguna lección importante que pudiera extenderse fuera del territorio nacional cubano?

R: Lo más llamativo de esta obra es la manipulación maquiavélica de Fidel Castro sobre sus seguidores para lograr su ambición personal. En la granja Siboney, cuando Castro reveló su plan de ataque, una docena de rebeldes se negaron a participar en lo que denunciaron como un plan suicida. En Bayamo, Hugo Camejo, jefe de la célula de Marianao, desertó a último momento, al igual que Ernesto Tizol, que había rentado la granja Siboney. Tizol, mientras manejaba su auto rumbo al Moncada, se acobardó y desvió una parte de la caravana motorizada de los asaltantes, muchos de los cuales no participaron en el ataque, que solo duró veinte minutos. El “Manifiesto a la Nación” que redactó Raúl Gómez García, que postulaba las metas democráticas de los rebeldes, y por lo cual sesenta y uno de ellos dieron sus vidas, nunca se llevó a cabo por Fidel Castro.

P: Donde se puede adquirir el libro suyo y que recomendaciones daría para una mejor lectura.

R: El libro se acaba de poner a la venta en Miami el Sentir Cubano, en el 2900 S.W. 8 Street. Se puede pedir en la red a http://www.cubanfoodmarket.com/. También está a la venta el la red en http://www.amazon.com/ http://www.amazon.com/Moncada-Attack-Birth-Cuban-Revolution/dp/1570036721/ref=pd_bbs_sr_1/002-9050753-9398438?ie=UTF8&s=books&qid=1181506609&sr=8-1

Le sugiero a los lectores que lean las entrevistas que puse en la red, en las cuales está basada la obra, http://www.latinamericanstudies.org/entrevistas.htm para que lleguen a su propia conclusión respecto a la objetividad y la veracidad de este libro, que tomó más de treinta años en completar.

Distribuye © LiberPress - Contenidos & Noticias http://liberpress.blogspot.com - liberpress@gmail.comVisite Los Especiales de LiberPress: http://especialesliberpress.blogspot.com
Publicado por LiberPress

Asalto al Cuartel Moncada




This article needs additional citations for verification.
Please help improve this article by adding reliable references. Unsourced material may be challenged and removed. (May 2008)
The Moncada Barracks was a military barracks in Santiago de Cuba, named after General Guillermon Moncada, a hero of the War of Independence. On July 26, 1953, the barracks was the site of an armed attack by a small group of revolutionaries led by Fidel Castro. This armed attack is widely accepted as the beginning of the Cuban Revolution. The date on which the attack took place, July 26, was adopted by Castro as the name for his revolutionary movement (Movimiento 26 Julio or M 26-7) which eventually toppled the government of Fulgencio Batista in 1959.
Contents [hide]
1 Preparation for the attack
2 Attack on Moncada Barracks
3 Aftermath of the Attack
4 See also
5 References
6 Further reading
7 External links
[edit]Preparation for the attack

Almost all of Fidel Castro's followers were Ortodoxo Party Youth rank and file of the lower middle class or working class. Many were the products of broken homes and/or poverty, had a large number of siblings, or like Castro, were born out of wedlock. Their menial occupations included parking-lot attendants, delivery boys, street vendors, busboys, chauffeurs, and unskilled laborers. At least twenty-five rebels were raised without fathers. Only four of the 160 rebels were university graduates and most had only a primary education. Of the 137 insurgents whose ages are known, the average age was 26, the same as that of Fidel Castro. Nine rebels were in their teens, 96 were in their twenties, 27 in their thirties, and five over 40. The Afro Cuban composition of the group was limited to 2 blacks and 12 mulattos, partly because most biracial Cubans identified with Batista, who was of mixed blood. Castro avoided recruiting among intellectuals, who were more apt to challenge his ideas.[1]

After Batista's military coup on March 10 1952, Fidel Castro and his group began to train young men to engage in the struggle, along with other anti-Batista groups, against what they perceived to be an illegitimate government. Castro claimed that they trained 1,200 men within a few months[2], training at the University of Havana and at firing ranges in Havana, disguising themselves as businessmen interested in hunting and clay pigeon shooting.[3]
The weapons included forty 12- and 16-gauge shotguns, thirty-five Mosberg and Remington .22 rifles, sixty handguns of various models, a malfunctioning .45 caliber submachine gun, twenty-four rifles of different caliber, including eight 1898 Krag-Jorgensen rifles, a .30-06 1903 model Springfield rifle, three sawed-off 1892 .44-caliber Winchester rifles, and a .30 caliber M1 Garand rifle with a folding metal stock.[4]
Fidel Castro decided that army uniforms were needed for the Moncada attack. He discussed this with Calabazar cell leader Pedro Trigo Lopez, who suggested approaching his relative Florentino Fernandez Leon, a 26-year-old military hospital orderly in Jaimanitas. Fernandez agreed and received $200 to purchase surplus uniforms, weapons, and ammunition. He then pilfered from the military hospital laundry most of the uniforms needed to attire the rebels.[5]
The night before the attack, the men gathered at a farm in Siboney, where they learned what the objective was.[6] The plan was to secure the barracks and gain possession of the weapons stored within, and to use the building's army communications equipment to spread false messages for several hours to confuse the military.[7] In the meantime, the weapons would be removed and hidden throughout the city to use in the continuing struggle, and Santiago's radio station would be taken to broadcast the speeches of Eduardo Chibás, in order to mobilize the public with the ultimate aim of bringing down the Batista government.[8]
The men left the farm at 4:45 am[9] on July 26, 1953, planning to attack at dawn. The date of the attack was specifically chosen because the fiestas in Santiago are held on July 25.[10]
[edit]Attack on Moncada Barracks

Attack on Moncada Barracks
Part of the Cuban Revolution

Moncada barracks shortly after the attack.
Date July 26, 1953
Location Santiago de Cuba, Cuba
Result government victory; rebels forced into retreat
Belligerents
Batista government 26th of July Movement
Commanders
Fulgencio Batista Fidel Castro
Raul Castro
Strength
400 men (some sources say 1,000 men) app. 120 men (additional 40 in Bayamo)
Casualties and losses
Unknown 61 killed
app. 40 captured
On July 26, 1953, at 6:00AM, Fidel Castro and his brother Raúl led a group of approximately 120 rebels (with an additional 40 intending to take the barracks at Bayamo)[11] in an attack on the second largest military garrison in Cuba, headquarters of the 400[12] (others say about 1,000) strong Antonio Maceo regiment, under the command of President Fulgencio Batista.
The group formed a sixteen-automobile caravan in order to give the appearance of being a delegation headed by a high-ranking officer sent from western Cuba. Their plan was that a first group of twenty men led by Abel Santamaría would take the civilian hospital at the rear of the barracks, a second group of five men led by Léster Rodríguez would take the Audiencia Building (Palacio de Justicia),[13] and a third group of 90 men, led by Castro, would take the barracks,[14] including the radio transmitter within it.
The attack began poorly. The caravan of automobiles became separated by the time it arrived at the barracks, and the car carrying the guerillas' heavy weapons got lost. Furthermore, many of the rebels who would have taken part in the attack were left behind for a lack of weapons. The rebels also lost their possibility of surprise when Castro lost control of his car, crashed, and someone from the rebels opened fire to cover him.[12] In Castro's autobiography, he claims that he drove his car into a group of soldiers at the gate who had realized an attack was in progress. The men in the cars behind him jumped out of their cars, believing they were inside the barracks, and the alarm was sounded before the barracks had been infiltrated. According to Castro, this was the fatal mistake in the operation.[15] The net result of these events was the rebels being outnumbered more than 10 to 1.
Fifteen soldiers and three policemen were killed and 23 soldiers and five policemen wounded during the attack. Nine rebels were killed in combat and eleven wounded, four of them by friendly fire. [16] (Castro recollects that five were killed in the fighting, and fifty-six were "murdered" later by the Batista regime.[17]) Eighteen rebels captured in the Civil Hospital were immediately executed in the Moncada small-arms target range within two hours after the attack. Their corpses were strewn throughout the garrison to simulate death in combat.[18] Thirty-four fleeing rebels captured during the next three days were murdered after admitting their participation. Fidel Castro's Black Legend of rebel torture, eye gouging, castration, and dismemberment, does not hold up to the impartial testimony of funeral director Manuel Bartolomé, who retrieved the rebel cadavers, and is not substantiated by forensic photographs, death certificates, court testimony, or newsmedia coverage of the subsequent trial. [19] A handful of rebels, including Fidel Castro, escaped into the nearby countryside but were apprehended shortly thereafter.
The Santiago de Cuba Urgency Tribunal indicted 122 defendants in Case 37 of 1953 to stand trial for the July 26 insurrection. Fifty-one of the 99 rebel survivors who were captured were remanded for trial. Six indicted rebels remained hiding. The other 65 defendants implicated throughout the island were mostly political leaders and opposition activists not involved in the rebellion. Fifteen of them, including deposed President Carlos Prio, Aureliano Sanchez Arango, Jose Pardo Llada, and Communist leader Blas Roca, were underground or in exile and never went to court.[20]
The trial in the Santiago de Cuba Palace of Justice began on Sept. 21, 1953 and ended on Oct. 6, 1953, after eleven sessions. The Cuban Civil Code of Justice, based on the Napoleonic Code practiced in Europe and Latin America, has the verdict determined by a panel of three judges instead of a jury of peers under "common law" in the U.S. and Great Britain. In accordance, after the accused heard the charges against them, they were called to testify on their own behalf. The defendants were represented by 24 attorneys. Fidel Castro assumed his own defense and lied under oath to avoid implicating rebels on trial. During the questioning of rebel witnesses, Castro raised accusations of the murder of prisoners by the military. In consequence, Moncada chief Col. Alberto del Rio Chaviano, impeded Castro from returning to court by claiming that he could not attend due to illness. The tribunal then separated Castro from the proceedings and granted him a separate trial. Nineteen rebels were found not guilty based on lack of evidence and their false testimony. Confessed leaders Raul Castro, Oscar Alcalde, Pedro Miret, and Ernesto Tizol received 13-year prison sentences. Twenty other rebels received 10-year sentences. Rebels Manuel Lorenzo, Eduardo Rodriguez, and Orlando Cortez Gallardo, who refused to participate in the attack at the last moment, got 3-year sentences. Melba Hernandez and Haydee Santamaria were given seven-month sentences since it was never proven that they handled weapons.[21]
[edit]Aftermath of the Attack



In memory of the attacks (in Cienfuegos).
Castro, a lawyer, later published as a speech and titled History Will Absolve Me, was written in his cell and smuggled to a friend from the 26th of July attack, Haydée Santamaria, page by page.[22] It became the platform of the 26th of July Movement, detailing plans for reform in Cuba, and was later frequently used in Castro's speeches. on the Isle of Pines (now known as the Isle of Youth).[23]
Two years later, in 1955, a group of prisoners' mothers launched a campaign to free Castro and the other rebels imprisoned with him. As popular support for the rebels and opposition to Batista's rule mounted, a group of political leaders, editors, and intellectuals signed a public appeal demanding "liberty for the political prisoners". That year, the Cuban Congress passed a bill granting general amnesty to political prisoners. After being signed by Batista, the thirty imprisoned rebels were freed. They served 22 months in prison, amounting to fewer than five weeks for each of the nineteen soldiers and policemen killed in the attack.[24]
The battle damage to the Moncada Barracks was quickly repaired by the military. After the revolution, the fortress was converted into a school on January 28, 1960. Three weeks earlier, Fidel Castro personally drove the bulldozer that demolished the crenelated outer walls. In 1978, Castro ordered the massive perimeter walls rebuilt and converted half of the main building into the 26 of July Historical Museum. The front of a building wing was chipped or riddled with bullets to simulate the original combat scars. The museum is open daily and charges an admission fee. [25]
[edit]See also

Estadio Guillermón Moncada, a stadium also named after Moncada
[edit]References

Cuba portal
^ de la Cova, Antonio, "The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution". University of South Carolina Press, 2007, p. 37-38
^ Ramonet, Ignacio, Fidel Castro: My Life. Penguin Books: 2007, pp. 106-107
^ Ramonet, Ignacio, ibid, pp. 112-113
^ de la Cova, Antonio, "Ibid", p. 72
^ de la Cova, Antonio, ibid, pp. 48-49
^ Ramonet, Ignacio, ibid, pp. 123
^ Ramonet, Ignacio, ibid, pp. 166-67
^ Ramonet, Ignacio, ibid, p. 168
^ Ramonet, Ignacio, ibid, pp. 125
^ Ramonet, Ignacio, ibid, p. 124
^ Ramonet, Ignacio, ibid, p. 121
^ a b Raffy, Serge. 2004 Castro el Desleal. Santillana Ediciones Generales, S.L. Madrid. ISBN 84-03-09508-2
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 76
^ Ramonet, Ignacio, ibid, p. 124
^ Ramonet, Ignacio, ibid, p. 126-7, 129
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 119, 250
^ Ramonet, Ignacio, ibid, p. 133
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 153-56
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 173
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 203
^ de la Cova, Antonio, ibid, pp. 203-224
^ Miller, Francesca. Latin American Women and the Search for Social Justice. Hanover: University Press of New England, 1991.
^ Leonard, Thomas, Fidel Castro, A Biography, p. 27
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 247
^ de la Cova, Antonio, ibid, p. 256
[edit]Further reading

de La Cova, Antonio Rafael. The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution. 2007 . University of South Carolina Press ISBN 1570036721
Huberman, Leo; Paul M. Sweezy. Cuba: Anatomy of a Revolution.
Merle, Robert (1965) (in French). Moncada, premier combat de Fidel Castro. Paris: Robert Laffont.
Navarrete Kindelán, Francisco J., Castro Convicto: (La Verdadera Historia del Ataque al Cuartel Moncada y del Desembarco del "Granma"). Miami: Ediciones Universal, 1991 ISBN 0897295889
Campoamor, Fernando. Bibliografía del Asalto al Cuartel Moncada. La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1975. (Bibliography, in Spanish)
[edit]External links

"History Will Absolve Me"
Coordinates: 20°01′35″N 75°49′09″W
Categories: Cuban Revolution | Barracks in Cuba

What A Wonderful World





Louis Armstrong - What A Wonderful World

Lyrics :

I see trees that are green, red roses too
I see them bloom for me and you
And I think to myself : "What a wonderful world !"

I see skies of blue, and clouds of white
The bright blessed day, dark sacred night
And I think to myself : "What a wonderful world !"

The colours of the rainbow, so pretty in the sky
Are also on the faces of the people passing by
I see friends shaking hands, saying : "How do you do ?"
But they're really saying : "I love you".

I hear babies cry, I watch them grow
They'll learn much more, than I'll ever know
And I think to myself : "What a wonderful world !"
I think to myself : "What a wonderful world !"
Oh yeah

Armando del Moral Amigos o Enemigos



Armando del Moral
Albacete - España
junio 15 1916
Los Angeles - Estados Unidos
julio 21 2009


Frank Sinatra - My way / lirics - lyrics

Frank Sinatra - A mi manera / cancion - letra


And now, the end is here
And so I face the final curtain
My friend, I'll say it clear
I'll state my case, of which I'm certain
I've lived a life that's full
I traveled each and ev'ry highway
And more, much more than this, I did it my way

Regrets, I've had a few
But then again, too few to mention
I did what I had to do and saw it through without exemption
I planned each charted course, each careful step along the byway
And more, much more than this, I did it my way

Yes, there were times, I'm sure you knew
When I bit off more than I could chew
But through it all, when there was doubt
I ate it up and spit it out
I faced it all and I stood tall and did it my way

I've loved, I've laughed and cried
I've had my fill, my share of losing
And now, as tears subside, I find it all so amusing
To think I did all that
And may I say, not in a shy way,
"Oh, no, oh, no, not me, I did it my way"

For what is a man, what has he got?
If not himself, then he has naught
To say the things he truly feels and not the words of one who kneels
The record shows I took the blows and did it my way!

Yes, it was my way

Saturday, July 25, 2009

Una larga jornada Armando del Moral

El martes 21 de julio fallecio un amigo
que durante tres veranos habia relevado
la imagen de mi padre ( 1898 - 1972 ).
Mi amigo habia tomado la dura senda del
exilio en el 1939. La primera vez que
lo vi, fue en foto. En la fotografia, aparecia
el con microfono en mano, al lado del actor
mexico - español Luis Alonso, mas conocido
por Gilbert Roland. En la parte trasera de
de la fotografia, habian escrito. Armando
del Moral y Gilbert Roland. Por un mes esa
foto encabezo un grupo de otras, que hube
de recolectar, para un proyecto " exibicion"
sobre el Cine Mexicano. Un dia fui a visitar
al hijo de una actriz mexicana , que habia
sido famosa a principios de los años treinta.
Aquella tarde entre trofeos, lobby card y
anecdotas ,el hijo de la actriz, nos mostro un
nutrido albun de fotos bellisimas....pense
en la riqueza del pasado. Todo estaba hecho
espectacular. Tipo Hollywood,( a veces olvido
que estoy en Hollywood ) Mientras hablamos,
una de las personas que me acompañaba mostro
la foto del Moral y Roland, preguntandole si
conocia a esta persona. Si conozco a Armando
del Moral, esta vivo pronto cumplira noventa
años ............despues de facilitarnos el
numero telefonico, y de abandonar la casa nos
apuramos a llamar a Don Armando del Moral.
Armando tomo el relevo de mi padre.Ademas
mis dos hijos, tuvieron la suerte de conocer
el rol de un abuelo......
Mi drama, mi exilio, era milesimo comparado
al drama, y la monumental labor que Armando
del Moral el martes 21 de julio 2009 ha dejado
tras de si....Descansa .....has tenido una larga
jornada.